La Colmena
Última actualización 20/11/2009@03:58:05 GMT+1
REPORTAJE FOTOGRÁFICO: NANDO RUIZ
Como si se tratase de aprovechar un buen guión escrito, la Galería de Arte Liceo (calle Doctor Benito Hernando números 12 y 14) no ha hecho más que poner el escenario. La historia es bien sencilla: cuatro jóvenes, atraídos por la pintura desde la más tierna edad y con lazos de amistad entre sí, mostrando todo su arte.
Y, por primera vez, de manera conjunta. El grupo queda integrado por unos artistas que no superan la barrera de la treintena: el alcarreño Sergio del Amo, los madrileños Susana Ragel y Óscar Vázquez, y el malagueño José Luis Ceña. La muestra, conformada por cerca de una treintena de cuadros, puede visitarse hasta el día 25. Y conviene hacerlo.
Todo surgió por iniciativa de Del Amo: “La idea surgió de Sergio, que ya había expuesto aquí”, explica el responsable de la Galería Arte Liceo, Azrael García. La propuesta convenció a García y, sobre todo, a Ragel, Vázquez y Ceña. “Lo propuso Sergio, se pusieron en contacto con él, y se planteó de manera colectiva. Teníamos ganas de exponer juntos, pero no había sitio, ha sido una oportunidad”, completa Ragel. “Teníamos ganas de exponer juntos, nunca habíamos tenido esa oportunidad, y ahora nos han dejado una sala en Guadalajara y hemos aprovechado para exponer. Teníamos ganas de preparar algo juntos”, añade Vázquez. El promotor de la idea se explica: “He ‘engañado’ a todos mis amigos para traerlos a mi ciudad. Me hacía ilusión”, comenta Del Amo.
Todos se conocen entre sí por sus estudios: licenciados en Bellas Artes por la Universidad Complutense de Madrid. Y mantienen entre sí ciertas similitudes: “Hemos coincidido en la universidad, con los mismos profesores, en las mismas exposiciones... Es evidente que tenemos un estilo parecido porque hemos tenido los mismo maestros”, apunta Ragel. Un estilo y cierta predilección por la temática que da coherencia a la exposición: el agua. “Normalmente, nuestro trabajo viene relacionado con esto. Nos lo propuso Sergio, y salió que sí. La idea era hacer una exposición con coherencia”, adelanta Ceña. Vázquez le completa: “En un principio pensamos en el agua y la luz. Coincide que todos estábamos trabajando en ese tema, y estábamos a gusto, y nos apetecía que hubiese un hilo conductor en la exposición, que del primer al último cuadro, aunque sea de diferente pintor, la temática sea la misma”. Así que la muestra ‘desborda’ arte a raudales por las cuatro paredes de la sala.
¿Una nueva generación?
Aunque por edad y por curso académico se pueda hablar de generación, sus hipotéticos componentes discrepan al hablar de una nueva generación artística. Para Del Amo de lo que de verdad se trata es de “un grupo de veinteañeros locos por la pintura, que vivimos de, por y para la pintura. No sé si se puede hablar de generación: somos amigos y pintores, eso es lo que nos une”. Mientras, Vázquez mantiene esa cautela: “¿Se puede hablar de generación artística? Tanto no sé, pero sí es verdad llevamos muchos años pintando juntos”. Ceña va un paso más allá: “Por lo menos de la misma generación a nivel de facultad se puede hablar; artística creo que también, porque de cualquiera de los artistas jóvenes que venimos ahora se puede hablar de generación artística”. Generación o no, lo que sí está claro es que el intenso currículum artístico de todos y cada uno de estos cuatro pintores viene trufado por incontables y relevantes premios. A modo de ejemplo, Del Amo ha sido distinguido esta misma semana con el Primer Premio del XXXVII Certamen Nacional de Arte de Caja de Guadalajara. Por su parte, Ragel recogerá la semana que viene su último reconocimiento: un Premio Adquisición Virgen de las Viñas, de Tomelloso. Antes, en agosto, se adjudicó el Primer Premio de la Fundación de Artes Plásticas Rafael Botí.
Vázquez puede presumir, por su importancia, de la beca Mario Antolín de ayuda a la Investigación Pictórica de BMW Ibérica (año 2005). Por último, Ceña, por ejemplo, ha recibido recientemente el tercer premio del IV Concurso Nacional de Pintura al aire libre ‘Clara Campoamor’ o el Premio Egoarte del VII Certamen de Pintura de Luzón. Son sólo algunos ejemplos representativos de una lista que, uniendo los cuatro nombres, resultaría interminable. Es algo de lo que pueden presumir, aunque lo hagan con máxima prudencia: “Todos estamos premiados, tenemos un currículum similar los cuatro, un currículum que está bastante bien para la edad que tenemos”, concede Ceña.
Buscando un futuro artístico
Pese a su juventud, los cuatro artistas tienen claro que su futuro ‘ideal’ tiene que estar relacionado forzosamente con el arte. Así, Del Amo no piensa más que en cubrir sus necesidades, sobre todo “la necesidad de pintar, no de cambiar de coche cada mes”. Ragel también pretende cubrir su necesidad: “Me gustaría poder vivir de la pintura, principalmente eso, no dejar de pintar nunca; que la vida no me lleve a dejar de pintar”. Muy similar es la idea de su compañero Ceña: “Mi futuro lo enfoco relacionado con la pintura, me gustaría vivir de la pintura. Hasta que no me dé un batacazo y me digan todo lo contrario, lo que quiero hacer es vivir de ello”. Más concreto, pero igualmente entusiasta, es el sueño de Vázquez: “Me gustaría tener una academia donde poder enseñar a la gente, gente que va con ganas de aprender, más que en el instituto o colegios”. En esa academia a buen seguro que tendrían un hueco como maestros Del Amo, Ragel y Ceña.
De momento, los cuatro se conforman ahora con que su obra pueda verse: “La intención ahora es mover la exposición, ir a otros sitios, pero no es muy fácil que abran puertas a la pintura...”, se lamenta Vázquez. Del Amo es más optimista: “Hacer pintura de calidad siendo joven es un privilegio. La pintura necesita aire fresco, y las galerías ahora se pelean por tener a gente joven, están abriendo las puertas porque el DNI no se mira, lo importante es hacer buena pintura”. Y ellos la hacen. Y son jóvenes. Así que las galerías pueden seguir acunando su arte. Por mucho tiempo.