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HEMEROTECA : Edición del 20 de noviembre de 2009
Local
guadalajara dos mil En la imagen, Juan Palma.
Última actualización 20/11/2009@03:15:36 GMT+1
P: ¿Qué es el síndrome de fatiga crónica (SFC)?
R: Es una mala denominación de lo que ha sido siempre una encefalomielitis miálgica post-vírica, que es algo parecido a una meningitis vírica como tiene establecido la Organización Mundial de la Salud en su última clasificación de enfermedades de 1992, denominada CIE 10, en su epígrafe G93.3 dentro del apartado de enfermedades neurológicas; y que, por desgracia, no se aplica en España. Se aplica otra, la número nueve, que tiene 40 años de antigüedad. Éste es el origen de toda la problemática que se está derivando.

¿De qué trata su libro ‘La mal llamada enfermedad del síndrome de fatiga crónica?
En realidad, es el primer libro de seguridad social que en España se ha publicado y presentado en el Colegio de Abogados de Sevilla dentro de la campaña de formación que estamos haciendo. Trata, fundamentalmente, de definir la enfermedad sobre unos criterios objetivos, actualizados e internacionales. Es una guía sobre la problemática médico-clínica, jurídica y social de esta dolencia; y está revisada por el doctor Fernández Solá, coordinador de la Unidad de SFC del Hospital Clínico de Barcelona. Es útil a la hora de reclamar discapacidades, por las dificultades que tenemos al no estar reconocida por la legislación de una manera completa. Tengo que indicar que ha sido la jurisprudencia la que ha venido a reconocer la enfermedad.
El libro también incluye un apartado destinado a vivencias, informes, formularios... se trata de facilitar la labor a médicos, abogados y pacientes a la hora de poder reclamar los verdaderos derechos de los pacientes. Existía un vacío legal en España que había que rellenar.
¿Quizá por la complejidad de esta enfermedad se ha tardado tanto en comenzar a ser aceptada por la sociedad como una más?
Son muchos los factores que han influido en este rechazo. Primero, que es una enfermedad que no ha tenido, según la jurisprudencia, una prevalencia tan alta como tiene en la actualidad. En segundo lugar, por la ausencia de nuevos avances tecnológicos de que se dispone en la actualidad, como las nuevas técnicas de microbiología que permiten penetrar dentro de las células, estudiar su sistema inmunológico y buscar los agentes infecciosos con una precisión que no era posible hace dos décadas, así como nuevas técnicas de imagen cerebral, etcétera. Esta enfermedad es algo real, y no algo imaginario ni psicológico. En resumen, podríamos decir que la causa principal de esta falta de reconocimiento ha sido el retraso de la ciencia, unido a otras causas económicas y políticas.

¿De qué tratará su ponencia de hoy?
Precisamente sobre el síndrome de fatiga crónica incidiendo en el carácter real y no imaginario como se ha pretendido mantener durante los últimos veinte años. Es una enfermedad muy grave porque es neurológica que provoca lesiones en el cerebro, en la médula espinal y en los músculos. Es una enfermedad que hay que redefinir. Creemos que hay base científica suficiente, aparte de que otros países como Estados Unidos ya tienen un reglamento de valoración de incapacidades de 1999 donde legitima la existencia de la enfermedad.
En el 25 por ciento de los casos, por su semejanza con la esclerosis múltiple, los enfermos suelen quedar postrados en la cama, en silla de ruedas o bien confinados en casa sin poder salir. Es un problema muy grave.

¿Y por qué se tarda tanto en reconocer la enfermedad en el terreno laboral?
Yo entiendo que es un princpio de voluntad política, aparte de los factores que he comentado, y por el alto coste social que tiene. Están aumentando las enfermedades medioambientales y es natural que el Ministerio de Trabajo y el de Sanidad tengan recelo al precio que van a tener que pagar a nivel de incapacidades, porque solamente un 20 por ciento de los pacientes podemos seguir trabajando.

¿Cuáles son las repercusiones más duras: las sociales, las laborales o las familiares?
Hay personas a las que se les arruina la vida por completo en lo personal y en lo patrimonial porque suelen perder la salud. Al no estar reconocida plenamente y ser una enfermedad lenta y progresiva, el médico no llega a detectarla ni a diagnosticarla, por lo tanto no encuentra causa física que justifique la falta de asistencia, puntualidad y disminución del rendimiento en el trabajo. De esta manera, el empresario se puede acoger al despido disciplinario del artículo 54.2 del Estatuto de los Trabajadores. Pero, es más, si el médico llegara a diagnosticar la dolencia, cosa muy rara, también le puede despedir su patrón por ineptitud sobrevenida, y el despido sólo sería improcedente y no nulo. Te indemnizan y en paz.

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  • “Gracias a la jurisprudencia se ha ido reconociendo la enfermedad”

    Últimos comentarios de los lectores (4)

    Cuando me diagnosticaron el SFC, me dijeron que me buscara un abogado y pensé : "¡Dios mió, estoy enferma, no soy una delincuente, no necesito un abogado!". Lo triste es que con esta enfermedad, SI es necesario un abogado. Gracias al libro de este letrado, mi abogado ha conseguido información suficiente para que yo obtuviera las pruebas e informes necesarios, que me iban a ayudar en los tribunales. Desde aquí mi mayor agradecimiento a este letrado y afectado de Sevilla, señor Juan Palma.
    ( Por maria de los Angeles :: 06/12/2009 @ 21:42:13 (GMT+1) )
    El libro de Juan Palma me ha servido para lograr que el INSS de oficio me declare con una Incapacidad Permanente Total para mi profesión habitual. Gracias a ese libro he podido reunir pruebas, acudir a especialistas, preparar informes, etc. y no puedo más que estarle agradecido por el coraje que tiene, siendo él afectado también, en escribirlo y publicarlo. Con todas las dificultades de todo tipo que tuvo. Desde aquí un fuerte abrazo y mi felicitación a Juan Palma.
    ( Por ALBERTO :: 24/11/2009 @ 11:25:51 (GMT+1) )
    Estimados Srs: Siento disentir sobre el título del artículo. La realidad es que la jurisprudencia, en el último año ha denegado y por tanto sentenciado muchas más incapacidades que en anteriores años. En el TSJ de Madrid a pesar de haber habido sentencias magistrales y conocer la enfermedad con mayor información de ella, sigue sin reconocer el alto indice de incapacidad, ya que vuelven a incidir en el "menoscabo laboral" para la profesión desempeñada. Pero paradójicamente, las deniengan tanto en un trabajo físico, como puede ser limpiezas u hosteleria, como en un trabajo intelectual de administrativo o funcionario, por ejemplo, por tanto dejan de aplicar los artículos 136, 137 y 138 de dicho texto legal. Esto está materializado en más de 100 sentencias del último año A esto no le llamo yo conocer la enfermedad, sino, ignorarla. Si tan bien la conocen y entramos en los supuestos de la Ley sobre incapacidad sobrevenida como enfermedad crónica, ¿donde están las sentencias estimatorias de todos y cada uno de los recurrentes?. Hace poco publiqué un artículo sobre "La decepcionante justicia para la FM, SFC y SQM". No hemos ganado absolutamente nada en este sentido y después de dos años al menos para llegar a tener una sentencia el TSJ, nos encontramos que vuelven a postular que sigue sin haber pruebas objetivables, que no hay menoscabo laboral para el trabajo y un largo etc que deja sumidos a los afectados en una indefensión sobre el fondo del asunto en cuestión. El TSJ, tampoco entra a valorar la situación social del enfermo, obviando que cuando no existe preparación ni perspectivas laborales para la población de mas de 55 años, doblemente se debe aplicar el art 137. Un saludo Elena Navarro Presidenta de la Plataforma Nacional para la FM, SFC, SQM reivincicación de derechos. www.plataformafibromialgia.org
    ( Por Elena Navarro :: 20/11/2009 @ 13:52:03 (GMT+1) )
    Como presidenta de una asociación de afectados por el síndrome de sensibilidad química múltiple, síndrome de fatiga crónica, fibromialgia y otras enfermedades ambientales, quiero felicitar y agradecer desde aquí el trabajo de investigación y difusión que con este libro ha realizado el abogado Juan Palma. Como muy bien indica Juan Palma, el aumento de las enfermedades ambientales, con las que tiene relación el síndrome de fatiga crónica, asusta a los poderes públicos. Creemos que este es el motivo por el que se está silenciando o distorsionando una realidad que cada día es más palpable, ya que está creciendo de forma exponencial. Las asociaciones de enfermos reclamamos que estas enfermedades reciban el mismo trato igualitario que el resto de enfermedades comunes. Presentan carencias en muchos aspectos: falta de formación de los profesionales de la salud, falta de investigación, falta de recursos, falta de sensibilización ciudadana, etc. De forma preventiva, solicitamos que se aplique el principio de precaución, para que no sigan enfermando más ciudadanos, sobretodo los sectores más desprotegidos. Un cordial saludo. Francisca Gutiérrez Presidenta Asquifyde www.asquifyde.org asquifyde44@gmail.com
    ( Por Francisca Gutiérrez :: 20/11/2009 @ 10:53:52 (GMT+1) )
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