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Más público de los esperado en la corrida de Cuadri
Última actualización 07/07/2008@02:14:07 GMT+1
A pesar de las fechas, indiscutiblemente muy malas, en el mes taurino más complicado, unas mil personas acudieron al reclamo de una ganadería mítica, herederos de Celestino Cuadri. No quedaron defraudados porque los tres jabatos que se enfrentaron a una divida tan complicada, Esplá, Sanchez Vara y el colombiano Luis Bolívar estuvieron toreros. Tres trofeos fue un buen balance de una tarde entretenida./ Pág. 20
CUADRI
ESPLÁ, SÁNCHEZ VARA, BOLIVAR
Seis toros de Cuadri, de excelente presencia, quizás la corrida de más kilos de la última década en Guadalajara, desiguales de juego, reservones, destacaron 1,5 y 6. En opinión del mayoral el enchiqueramiento que sufrieron el 31 de mayo, en corrida suspendida por la lluvia, lo habían acusado. 2 y 4 imposibles por un pitón.
LUIS FRANCISCO ESPLÁ: casi entera habilidosa (una oreja); media habilidosa, descabello (aplausos);
FRANCISCO JAVIER SANCHEZ VARA: pinchazo, le aplauden, entera saliendo vareado en el cuello del embroque (fuerte petición de oreja, vuelta al ruedo); pinchazo, entera, rueda de peones que tiran al toro al suelo (una oreja, fuerte petición de la 2ª).
LUIS BOLIVAR: pinchazo, media dos descabellos (silencio); pinchazo, casi entera (una oreja).
Plaza de toros de Guadalajara. 5 de julio de 2008. Corrida de toros que fue suspendida el 31 de mayo de 2008, retransmitida por RTV-CLM. Luis Bolivar, que debuta en la plaza, sustituye a Juan José Padilla. 7 de la tarde. Unas mil personas. Preside José de Pedro, asesorado por Alfredo Ramos. Ejercen como alguacilillo Santiago y Diego Corral. Tarde muy calurosa con el albero algo seco. En la lidia del sexto toro se enciende la luz artificial. Sanchéz Vara tiene que ser atendido en la enfermería tras la lidia del 2º toro de un golpe en el cuello, afortunadamente sin consecuencias.
Ese fue el comentario de uno de los subalternos de Bolivar cuando el mastodonte de 639 kilos de Cuadri, el último de la tarde, con la espada clavada casi por entero se resistía a caer. Le estaban "sobando" a ver si con la antireglamentaria rueda de peones el astado caía. Como así sucedió. Al igual que pasaría con otros dos toros que cayeron más bien por la violencia del movimiento en busca del capote más que por la eficacia de la tizona en sí misma. Desde luego, el sábado no fue una tarde de muertes supremas. Y de hecho, de haber estado algo más acertado Sanchéz Vara hubiera abierto el portón Grande de las Cruces. Pero entre que marró y que el palco estuvo cicatero con los pañuelos, el de Pareja salió contrariado.
El oficio del alicantino
El que está de vueltas de todo es Luis Francisco Esplá. Aunque ante el primero de la tarde se gustó con el capote, en el tercio de banderillas no quiso ni justificarse. A pesar de ofrecer rehíletes a Sanchez Vara, Esplá instrumentó un sainite. Su primer par, trasero y de aliño, y el tercero, al violín, pero cayendo los dos palitroques al suelo. Pasó de repetir la suerte. Más tarde, ya en el último tercio lo muleteó a media altura, sin someterlo a pesar de que el de Cuadri era noble. Aún así, hubo un par de tandas bonitas, sin más, con los alcarreños muy del lado del matador. Sonó la música y con esto y lo otro y que acertó a la primera, obtuvo un trofeo solicitado por los espectadores. El cuarto fue otra historia. El veterano diestro ni se molestó en banderillear y después simplemente decir que se justificó. Cinco minutos con la franela roja, sin confiarse del todo, aunque dándole pases. Aún con la espada dentro, le pegaron al alicantino un buen susto cuando el toro, en un "arreón de manso", mientras lo preparaba para descabellar, casi le pilla.
Palco muy duro
Esta es la conclusión de la actuación de Sanchez Vara. Que quizás lograra su tarde más redonda, visto el tipo de oponentes que tenía delante y que por el contrario se quedo sin el premio de una Puerta Grande solicitada de forma mayoritaria por los espectadores. Creo que el presidente actuó de forma arbitraria puesto que son los aficionados los que con sus pañuelos dan el primer trofeo. Y uno tenía en cada una de sus faenas. Aún así, el balance general de la tarde le podría dado las dos orejas en el quinto de la tarde. Pero de nuevo se las negó. Es verdad que también falló con la espada pero el de Pareja se puede decir que estuvo hecho un jabato. Centrado en todos los tercios, dirigiendo la lidia e exponiendo en rehíletes ante unos bureles que le esperaban. A su primero lo recibió con una larga de rodillas, rematando el toreo con el capote con una vistosa revolera. Después, el tercio de banderrillas, un nuevo desastre. Brindaría su faena al subalterno Adrián Gómez, que recientemente se ha quedado parapléjico a consecuencia de una aparatosa voltereta en Torrejón de Ardoz. Por el pitón derecho, su oponente se le tiraba directo al cuerpo, así es que tuvo que elaborar una meritoria faena al natural, con dobles pases de pecho y rematando antes de tirarte a matar con una serie de rodillas. Demostró el de Pareja que cada vez se encuentra más cómodo delante de un toro. Para finalizar le correspondió un buen Cuadri, al que realizó todo bien. Un espectacular quite por tafalleras, con un precioso remate por revolera. Banderilleó de poder a poder, exponiendo y finalmente cuajó una faena honda, sometiendo a su adversario, casi tan alto como él. A pesar de su envergadura, embestía con cierta codicia y eso hizo que el trasteo se prolongara. Pero falló en la suerte suprema. Aún así, tuvo el detalle de buena persona de que, con el toro echado, tranquilizar a su tercero cuando estaba a punto de apuntillarlo.
La armonía de Luis Alvárez
Cuando a alguien le apodera Luis Alvárez, que puso en el estrellato hace ya muchos años a César Rincón, es sinónimo de hacer bien las cosas. A pesar de las dificultades de los toros de Cuadri, toda la cuadrilla de Luis Bolívar, también colombiano, se movía en perfecta sintonía. Bien colocados, esperando al toro para pegarle los pases justos, en el lugar justo para realizarle el quite oportuno. Parecía un equipo bien entrenado. Y con eso Bolívar se permitió realizar un quite ante su primer toro (gaoneras) y después someter a los de Cuadri por abajo, obligándole a que embistieran. Ante su primero le sacó todo lo que podía, pero falló con la tizona y en el que cerraba tarde, "despatarrado" en los medios, dándole tiempo, hizo que el torazo que le correspondió en el sorteo le respondiera. Le bajó la mano, logró pases de pitón a pitón, alguno de pecho muy hermoso. Estuvo en fin torero. Pero lo que podía haber sido faena de dos orejas se quedó en sólo una por el pinchazo al matar. Ahora tiene mañana en Pamplona, también con Sanchez Vara, nueva oportunidad para refrendar su buen momento de forma.